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La conferencia sobre Stanislaw Lem en la Hispacon 2015 (en la Mediateca del Centro Cultural CajaGranada) tuvo una estupenda y atenta audiencia (lástima que no tengo fotos del público):
Por suerte la grabación de vídeo quedó bastante bien. Aquí la tenéis montada con las diapositivas y vídeos insertados en la presentación, tal como la vieron en vivo los asistentes.
Si no podéis ver el vídeo insertado debajo, pulsad en "Ver en YouTube", o en este enlace.
Como material extra, en esta entrada tenéis todas las citas de obras de Lem que utilicé en la presentación, más otras adicionales.
También os pongo aquí otro segmento de la serie alemana Ijon Tichy Raumpilot, basada en cuentos satíricos de Lem compilados en Diarios de las Estrellas:
El año que viene se cumplirán los 10 años de la muerte del maestro polaco, y la EuroCon 2016 contará con actividades especiales para conmemorarla, así que quizás tenga ocasión de hablar más sobre Lem.
Una de las ideas que ha suscitado mayor discusión en las últimas décadas, en un terreno intermedio entre la ciencia y la filosofía, es el llamado Principio Antrópico.
Curiosas coincidencias (o no)
Todas las versiones del principio antrópico parten de la misma constatación: hay una cierta cantidad de constantes y propiedades fundamentales de nuestro universo cuyos valores parecen críticos para que la vida en general sea posible. Por ejemplo, el equilibrio entre las fuerzas electromagnéticas y gravitatorias en esencial para que puedan formarse estructuras como las estrellas y planetas, el número de dimensiones espaciales (tres) es el adecuado para que pueda haber órbitas estables, etc.
Se sabe que si algunos de estos valores fuera incluso ligeramente diferente al actual, las estructuras comunes de nuestro universo, y por tanto la vida y nuestra propia existencia, no serían posibles.
En este vídeo podemos hacer un repaso general a estas constantes universales y su importancia:
Sin embargo, aunque hay un acuerdo bastante amplio sobre la realidad de estas 'improbables coincidencias favorables a la vida', también es posible que estemos cayendo en una falacia sin darnos cuenta:
El hecho de que las estructuras que conocemos (moléculas de carbono, por ejemplo) solo sean factibles dentro de ciertos márgenes en las constantes fundamentales, no quiere decir con otros valores no pudieran existir otras estructuras que permitieran también sistemas autoreplicantes que evolucionaran (es decir, la vida). Javier Sampedro desarrolla este punto en este excelente artículo.
Realmente no sabemos aún (y es posible que tardemos mucho en saberlo) si hay una explicación científica de los valores de las constantes fundamentales. Por hoy no existe, y muchos científicos tienen a pensar por ello que esos valores son contingentes: podrían ser muy diferentes en otros universos o si nuestro Big Bang se hubiera desarrollado de otra forma. Pero también es posible que una Teoría del Todo demuestre que esas constantes no son casuales sino fruto de relaciones entre fuerzas, espacio y tiempo, u otros conceptos más fundamentales que aún permanecen ocultos.
Sin embargo, a partir de la formulación por el astrónomo Brandon Carter en 1974, y su exposición popular en el libro "Historia del Tiempo" de Stephen Hawking, hoy en día hay un gran acuerdo en el punto de partida fundamental del Principio Antrópico, que según Hawking sería:
“Vemos el universo de la forma que es porque si fuese diferente no estaríamos aquí para observarlo”
Versiones débiles y fuertes del principio
Ya en su conferencia de 1974, Brandon expuso varias posibles formas de interpretar o explicar el principio antrópico, clasificando estas formas en 'fuertes' y 'débiles'.
Podríamos resumir los dos tipos de explicaciones de la siguiente forma:
Forma débil: Seguramente la vida y nosotros mismos no podríamos existir en un universo que tuviera constantes fundamentales bastante diferentes al nuestro, pero la explicación de este hecho es sencilla: si nuestro universo hubiera sido de una de esas otras formas, nosotros no estaríamos aquí haciéndonos la pregunta. Por tanto, del simple hecho de que existimos podemos deducir que el universo debe tener características físicas favorables a nuestra aparición.
Para algunos autores esta forma débil no es más que una tautología o un mero juego con el lenguaje, que realmente no aporta mucho a nuestro conocimiento. Sin embargo, para otros es un principio interesante en la medida en que, basándose en la existencia de la vida, da una explicación de por qué el universo tiene ciertas características.
Los críticos del principio débil argumentan que éste no explica cómo es posible que se haya dado la combinación improbable de características que favorece la vida.
Los partidarios de la versión débil pueden replicar que no es necesaria tal explicación, porque nuestro universo no es único: hay muchos otros universos paralelos en los que no existe la vida, o bien se han dado o se darán en otros ciclos evolutivos de nuestro propio universo. Tan solo tenemos la suerte de estar en uno de los universos favorables a la vida.
Mi argumento favorito contra la 'improbabilidad' de nuestro universo es la de Stanislaw Lem, que veremos más adelante.
Forma fuerte: según esta versión, hay una razón por la cual el universo tiene características favorables a la vida, no es una mera casualidad o el resultado de nuestra suerte de vivir en uno de los universos adecuados.
Como veremos, hay diferentes interpretaciones sobre cuál podría ser esta razón que predispone al universo a ser favorable a la vida. Por el momento examinaremos la versión débil, favorecida por la mayoría de los físicos.
Una gota en el multiverso
La moderna teoría de cuerdas, que intenta unificar nuestro conocimiento de las fuerzas, la materia y el espacio-tiempo, propone que nuestro universo es como una burbuja o membrana con la que pueden coexistir muchas otras, otros universos, dentro de un espacio de dimensión mayor que se llamaría multiverso.
La idea es que los universos se forman espontáneamente debido a algún tipo de fluctuación en el espacio multidimensional del mutiverso, como las burbujas en una bebida gaseosa, pero al 'enfriarse' cada universo la unicidad inicial de las fuerzas y la materia cristaliza en diferentes interacciones y estructuras, debido a que ciertas constantes fundamentales de la física toman valores al azar.
El físico Alan Guth, autor de la explicación inflacionaria del Big Bang, lo explica en esta excelente entrevista.
El hecho de que vivamos en un universo donde se dan estructuras y fuerzas favorables a la vida sería obvio dada nuestra existencia, pero no sería necesaria ninguna razón especial para explicarlo.
Leonard Susskind, uno de los padres de la teoría de supercuerdas, explica a Eduard Punset la relación entre el multiverso y el principio antrópico:
Pero, ¿no sería posible que esta creación de múltiples universos tendiera de alguna forma a favorecer los más aptos para la vida? Esta es la teoría de la selección natural cosmológica, desarrollada por el físico Lee Smolin.
Smolin aplica a los universos individuales la selección darwiniana que habitualmente aplicamos a los seres vivos. Según este físico, los universos se reproducirían a través de sus agujeros negros, y por tanto los universos que produjeran más agujeros negros tendrían más descendencia. Argumenta también que precisamente las características que producen más agujeros negros son también favorables para que se creen estructuras como estrellas, planetas y seres vivos, y por tanto habría una selección cósmica de aquellos universos que tienen características más favorables a la vida.
La teoría de Smolin no es vista como viable por una mayoría de físicos, pero es ciertamente curiosa e interesante.
En el siguiente video, Richard Dawkins comenta la versión débil del principio antrópico y las ideas de Smolin, que obviamente son atractivas para él como biólogo evolucionista. Cuidado, porque la traducción a español no es siempre acertada.
¿Un universo creado para nosotros?
La versión fuerte del principio antrópico, que ve necesaria una razón por la cual las constantes del universo favorecen la vida, lleva fácilmente a una interpretación religiosa. Si hay un ser superior que ha creado o diseñado el universo, es lógico que éste tenga características favorables a la vida inteligente. Lo que parece coincidencia o azar, no lo es según esta visión.
Algunos autores incluso ven el principio antrópico como una prueba científica de la existencia de Dios. Otros piensan que el principio en sí no es científico, sino metodológico o filosófico, y no hablan directamente de un ser superior pero interpretan, como John Barrow, que debe haber al menos alguna fuerza o proceso responsable de las características favorables del universo.
El siguiente vídeo presenta de una forma clara la visión religiosa:
Obviamente pueden plantearse muchas críticas a esta visión, y puede preguntarse si el papel del ser superior se limitó a decidir los valores de las constantes fundamentales, lo cual sería una postura más deísta que convencionalmente religiosa (teísta).
Estoy tratando de perfeccionar un diseño inteligente, pero me siguen saliendo un montón de tontos, fascistas, fundamentalistas y fanáticos religiosos. Supongo que mejor voy a dejar que evolucione la cosa.
El universo participativo
La interpretación religiosa no es la única que puede ofrecer una razón para el principio antrópico fuerte, es decir, para explicar directamente por qué las constantes fundamentales del universo favorecen la vida.
El físico John Archibald Wheeler parte de la interpretación 'mística' de la observación de la realidad que algunos autores derivan de la física cuántica, suponiendo que solamente un observador consciente puede transformar en estados definidos las ondas de probabilidad, como discutí en esta entrada.
Según esta idea, es la consciencia humana la que crea verdaderamente la realidad a partir de las posibilidades gobernadas por las ecuaciones cuánticas.
Lo característico de la idea de Wheeler es que la consciencia humana no solamente determinaría la realidad presente sino también todo el pasado que ha llevado hasta esa consciencia. Su razonamiento no es tan descabellado como parece, ya que según la mecánica cuántica mientras no haya observaciones (que deben realizarse por una consciencia, según Wheeler) la realidad evoluciona en forma de superposiciones de diferentes posibilidades.
Así, durante millones de años nuestro universo habría evolucionado como simples probabilidades, hasta que en una de las posibles ramas de posibilidades que se abrieron en su evolución se generó la consciencia. Esta consciencia fue entonces capaz de transformar las probabilidades observadas de esa rama en realidad. Solamente la línea histórica que llevaba hasta la consciencia se convirtió en real.
Aquellos universos-probables que no engendraron consciencia ni siquiera llegaron a existir.
Por lo cuál vemos que realmente la existencia de un universo dependería de que fuera capaz de generar consciencia. Es el concepto de Principio Antrópico Participativo o universo participativo.
Por tanto, tendríamos una explicación de por qué en nuestro universo se dan las constantes físicas adecuadas para sustentar la vida: porque de otra forma no habría consciencia capaz de haber hecho real el universo.
La idea de Wheeler es muy intrigante, porque de alguna forma resuelve el problema del origen del universo (fuimos nosotros quienes lo creamos), pero a costa de crear una paradoja del tipo "la gallina y el huevo": ¿Cómo se convierte en real la consciencia si depende de ella misma para convertir en real el universo que la crea?
Quizás para salir de este atolladero, Wheeler, maestro en crear teorías curiosas, ha sido uno de los proponentes de la Pregeometría, es decir, de una estructura de la realidad previa y más fundamental que el espacio-tiempo que conocemos.
El universo solipsista y el amigo de Wigner
Otro problema que plantea la visión de un universo creado por la consciencia es que, si somos estrictos, cada uno de nosotros solamente tiene pruebas directas de la existencia de una consciencia: la suya.
La postura solipsista, de larga tradición filosófica, afirma que solo mi existencia es real. El resto del universo, incluidas las demás personas, no son reales o bien requieren de mi consciencia para serlo.
El físico Eugene Wigner se convenció de que parecía la única opción lógica, a partir de su análisis del problema del colapso de la función de probabilidad en la mecánica cuántica. Si somos consistentes, decía, no es que se requiera una consciencia para dar realidad a las posibilidades superpuestas, si no que ésta no se produce hasta que yo no realizo la observación.
Así, la interpretación de Wigner de la paradoja del gato de Schrödinger, que comenté en esta entrada anterior, es que cualquier persona (que no sea yo) que observe el gato también estará en una superposición de estados hasta que yo no la observe a ella. Esta formulación se conoce como la paradoja del amigo de Wigner.
Si combinamos las ideas de Wheeler y Wigner resultaría que el universo solamente existe para que YO exista, o visto de otra manera, el universo no fue real hasta que aparecí yo para observarlo.
En realidad no hay científicos, que yo sepa, que realmente crean estas afirmaciones, pero resulta una interesante crítica a la idea de que la consciencia crea la realidad (¿la consciencia de quién?). A menos que se pueda caracterizar objetivamente qué es la consciencia y qué tiene de especial para realizar (supuestamente) el colapso de las probabilidades cuánticas, no se puede construir un discurso consistente sobre esa idea.
Para un resumen de las interpretaciones de la medida cuántica, las posiciones de Wheeler y Wigner, y la relación con el principio antrópico, os recomiendo este artículo de Martin Gardner.
El solipsismo panteísta universal de Robert Heinlein
En su provocadora novela El Número de la Bestia y sus secuelas, el escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein nos propone otro concepto curioso del universo, emparentado con el concepto de universo participativo y con el solipsismo.
En esa visión el universo tendría tres dimensiones temporales, además de las tres dimensiones espaciales habituales.
Una dimensión de tiempo sería la que conocemos, la que une pasado, presente y futuro.
La segunda dimensión de tiempo daría acceso a los universos alternativos, otras posibles evoluciones más o menos cercanas a nuestro propio universo
Finalmente, la tercera dimensión daría acceso a otros universos generados a partir de la fantasía y la imaginación de los habitantes del 'multiverso'.
Así, los mundos de Oz o Star Wars, y los de Lovecraft, Verne o cualquier otro autor, serían reales en alguna posición a lo largo de este tercer eje de coordenadas temporal, al igual que otras 'fantasías' desconocidas para nosotros.
Los protagonistas, gracias a la máquina desarrollada por el profesor Jacob Burroughs, visitan algunos de estos mundos extraídos de sus lecturas juveniles (en realidad las del propio Heinlein).
En un momento dado, los protagonistas se dan cuenta de que ellos mismos son también personajes de un universo de ficción, y su historia es conocida en otros universos. Es lo que Heinlein llama el Mundo como Mito. Las historias y los mitos no son mero entretenimiento, sino que crean universos reales como el nuestro, que a su vez puede ser también un mito. Cada universo es imaginado por alguien en otro universo.
Pero, como las fantasías dependen de la educación y lecturas de cada uno, al final el acceso a la dimensión de la fantasía se convierte en una experiencia de 'solipsismo de grupo', lo que los personajes bautizan como Solipsismo Panteísta Universal: ellos entran precisamente en aquellos mundos fantásticos que conocen y adoran.
Obviamente, esto es una excusa de Heinlein para hacer un homenaje a sus historias favoritas y refleja la tentación afectuosa de todo narrador de reconocer los mundos imaginados como dotados de realidad propia.
Pero aunque sea una excusa narrativa no deja de ser un concepto atrayente; pensar que podría existir esta simetría entre realidad y fantasía, difuminándose la diferencia entre ambas. Al fin y al cabo todos interpretamos nuestro propio mundo a través de narrativas y recuerdos que le dan sentido, pero que son en buena medida fantasías por derecho propio.
La imposibilidad de la existencia: Stanislaw Lem y el pelotón de fusilamiento de John Leslie
Otro maestro de la ciencia ficción seria y satírica fue el polaco Stanislaw Lem, en cuyas obras se basan películas como las distintas versiones de Solaris y la reciente El Congreso.
Una de las piezas de Vacío Perfecto se llama "De Impossibilitate Vitae / De Impossibilitate Prognoscendi", o sea, "Sobre la Imposibilidad de la Vida / Sobre la Imposibilidad de Pronosticar". Podéis encontrar el texto aquí.
Se trata de una reseña del libro (en dos tomos) del matemático ficticio Cesar Kouska, en la que demuestra científicamente la imposibilidad de su propia existencia, y de hecho la imposibilidad de que exista cualquier cosa. Para ello utiliza las reglas del cálculo de probabilidades, aplicando de forma rigurosa un razonamiento que todos hemos hecho alguna vez de manera informal.
Su objetivo es calcular la probabilidad de haber nacido. Para ello utiliza un árbol genealógico inverso, retrocediendo a los acontecimientos que sucedieron para que sus padres se encontraran, luego a sucesos que llevaron al encuentro de sus abuelos, y así sucesivamente.
Estimando las probabilidades de que cada pareja se conociera y de que el óvulo y espermatozoide adecuados se encontraran, se da cuenta de que la probabilidad total de que él exista, calculada mediante la multiplicación de las anteriores (todas las probabilidades en matemáticas están entre 0 y 1), enseguida se convierte en infinitesimal. De esto deduce que obviamente no puede existir, y lo mismo sucede con las demás personas, animales y cosas.
El genio satírico de Lem está mostrando una falacia lógica en acción. Aunque calculemos una probabilidad muy pequeña para algo, una vez ese evento ya ha sucedido la probabilidad calculada no importa. La probabilidad de algo que ya ha sucedido siempre es 1 (el 100%) porque no hay alternativa, no puede 'des-suceder'. Preocuparnos a posteriori es como si a alguien que le ha tocado la lotería le quitáramos el premio porque la probabilidad de que le tocara era demasiado baja.
Los críticos del principio antrópico débil, por su parte, utilizan contra este razonamiento un argumento que describió el filósofo John Leslie, y es más o menos el siguiente: si me dispara un pelotón de fusilamiento y todos fallan, yo sé que la probabilidad de que sucediera así es pequeña. Aunque haya sobrevivido, y ciertamente me alegre por ello, quiero saber por qué los que soldados fallaron. Tiene que haber una explicación.
Por supuesto, hay dos tipos de explicaciones. Los partidarios del principio antrópico débil simplemente dirían que si el pelotón de fusilamiento realiza muchas ejecuciones cada día, al haber un margen de error en los disparos de cada soldado, según la ley de los grandes números algún prisionero saldrá ileso de tanto en tanto, cuando coincida que todos los soldados fallen a la vez. El prisionero que se hace la pregunta ha tenido suerte, ha sido una casualidad, pero no es necesaria más explicación. Aplicando esto al universo, diríamos que nos ha tocado en suerte uno entre los muchos posibles universos (paralelos o en secuencia) en los que había condiciones favorables a la vida. Si no hubiéramos tenido esa suerte, no estaríamos aquí haciéndonos la pregunta, al igual que los prisioneros muertos por el pelotón.
Por otra parte, un partidario del principio antrópico fuerte diría que hay una explicación más obvia y más sencilla: no es una cuestión de suerte, existe un propósito tras lo que ha sucedido. Por alguna razón desconocida, todos los soldados se pusieron de acuerdo en perdonar la vida al condenado, no ha sido una casualidad. O bien había un plan premeditado (explicación religiosa) o una simpatía especial que el prisionero transmitió a los soldados e hizo que fallaran (explicación del universo participativo).
Cada uno puede escoger la explicación que más le guste :-)
La forma esférica recoge muchos de los mismos elementos simbólicos que identificamos con el círculo.
En el ámbito social, un círculo o esfera puede tener una connotación igualitaria (todos los puntos en su borde son iguales). Muchas asociaciones se llaman 'círculos', y hablamos también de la esfera pública.
Sin embargo, estas formas también pueden tener una connotación de dependencia o influencia a partir de una figura o punto central. Hablamos de esferas de poder o las esferas de influencia, y del círculo de confianza de una persona.
Sin embargo, en esta entrada vamos a centrarnos en el uso simbólico de la forma esférica al referirnos a objetos físicos, sean reales o imaginarios.
Círculos y esferas en la antigüedad
En toda la cultura antigua, el círculo y la esfera tenían un papel importante en la representación de la perfección y la divinidad.
Simbolizando al Sol, el círculo aparece en la representación del dios supremo Ra (dios solar) y de otros dioses del panteón egipcio,
Un halo solar aparece en otras divinidades relacionadas con el astro rey, como la persa Mitra,
Convirtiéndose después en la aureola de la imaginería cristiana,
Para Aristóteles, desde un punto de vista filosófico-matemático, el círculo representaba también la perfección del movimiento eterno. Al contrario que en la concepción moderna, para el filósofo griego un movimiento eterno y perfecto no podía tener lugar en línea recta (como la caída de un peso en la Tierra) sino en círculo como los movimientos de los astros en el cielo.
En otras culturas antiguas, como las americanas, el círculo representaba el paso interminable y previsible de las estaciones, el eterno ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento. Los calendarios y figuras que representaban el paso del tiempo siempre aparecían como círculos:
Aunque debió ser para ellas un desafío técnico, algunas culturas antiguas se empeñaron en esculpir esferas de singular perfección, sin que se sepa a ciencia cierta su origen y significado.
Así, por ejemplo, los celtas que vivieron en Escocia hace 5.000 años produjeron formas esféricas con diferentes patrones geométricos:
En varios lugares de Costa Rica se encuentran bolas de piedra de tamaños muy diferentes (algunas de hasta tres metros), datadas en la época precolombina. En algunos casos tienen grabados petroglifos en su superficie.
Por otra parte, las esferas son en otras ocasiones formaciones naturales, como las piedras bola de Ahualulco, en Méjico:
Unas esferas huecas naturales de increíble belleza son las geodas, formadas por la cristalización dentro de burbujas o huecos en las rocas:
La geoda gigante de Pulpí en Almería tiene 9 metros de tamaño en su diámetro más grande.
En Marte, el rover Opportunity ha encontrado depósitos de pequeñas esferas, cuyo origen geológico aún no está completamente claro.
Pequeñas esferas vivas
Además de los átomos, la evolución ha producido formas esféricas microscópicas, que por su poder simbólico sirven muchas veces de inspiración para objetos y personajes de ficción.
Por ejemplo, la esfera de los óvulos o huevos puede representar un espacio de difícil acceso donde se oculta un valioso tesoro o un secreto esperando ser encontrado.
Una esfera simboliza también la fertilidad por su asociación con el óvulo, con la forma redondeada del vientre de una embarazada y con los gametos masculinos (con su cabeza en el caso de los espermatozoides, o con el polen de las plantas, que carece de cola):
Por otro lado también existen esferas biológicas amenazadoras, como los virus que adoptan esta forma. Aquí está el virus de inmunodeficiencia humana causante del SIDA, y una de las variantes del virus de la gripe:
El ojo esférico
Quizás por el símil con el globo ocular, las esferas también suelen simbolizar una capacidad de visión especial.
El extraordinario artista flamenco M.C. Escher utilizó frecuentemente la distorsión esférica para jugar con nuestros conceptos del espacio, la forma y el fondo. De hecho, cuando realizó sus autorretratos, escogió su propio reflejo en una esfera:
La bola de cristal de las adivinas es precisamente una esfera que permite ver lo que ha sido, podría ser, o será... al menos en la imaginación de quien la utiliza.
Pero para mí la verdadera Bola de Cristal siempre será ésta:
J.R.R. Tolkien le dio la vuelta genialmente al concepto de bola de cristal con los Palantires que aparecen en El Señor de los Anillos. Estas esferas en principio servían para ver a distancia y comunicarse de un lugar a otro, pero acaban convirtiéndose en un medio por el que Sauron, al enviar imágenes engañosas, causa el terror en los que se asoman a ellas (¿una premonición de la televisión?):
En El Mago de Oz, la bola de cristal de la Bruja Mala del Oeste también tiene usos similares: permite a la bruja ver lo que sucede en otros lugares y aterrorizar a Dorothy:
Esferas de poder
Las esferas son frecuentemente objetos que contienen o dan acceso a un gran poder. Algunos aún interpretan esto literalmente.
Un paradigma de las esferas de poder serían las siete Bolas del Dragón que aparecen en la serie del mismo nombre, y que una vez reunidas sirven para llamar al dragón Shelong para solicitarle deseos. Se trata de una fantástica historia épica en forma de manga japonés.
Los Silmariles fueron utilizados por J.R.R. Tolkien como eje de su mitología más temprana, y resultan en muchos aspectos antecesoras y equivalentes a la historia más conocida del Anillo:
Una de esas películas fantásticas que de momento ha caído en el olvido (hasta que Hollywood haga el correspondiente remake) es Starman, donde Jeff Bridges encarna a un alienígena que toma forma humana y utiliza una esfera para obrar 'milagros'. En la escena final, Starman es recogido por una nave también esférica, y deja su objeto milagroso en manos de la chica.
También hubo una serie 'spin-off' de la película, que no estaba mal, donde la esferita seguía haciendo milagros.
Otro invento japonés, Pokemon, además de llenarnos de cartas y merchandising también nos trajo la bola que captura y retiene mágicamente a los pequeños bichos luchadores:
Esferas en el cosmos
La asociación relación que existía en la antigüedad entre la esfera y lo perfecto tiene seguramente que ver con la idea de que el espacio más allá de la Tierra, el ámbito celestial, estaría formado por esferas cristalinas e invisibles que arrastrarían a los planetas y el mismo Sol en su suave movimiento.
En su formulación geocéntrica original el Sol también daba vueltas a la Tierra central. Sin embargo, este modelo tan sencillo no explicaba observaciones como el movimiento retrógrado de los planetas en el firmamento, por lo cual Ptolomeo tuvo que añadir esferas que giraban ancladas en puntos de otras esferas. Vamos, un lío de giros para salvar la idea de las esferas perfectas.
Cuando Copérnico propuso llevar el Sol al centro para simplificar el modelo, aún mantuvo que las órbitas debían ser circulares y guiadas por esferas giratorias.
La puntilla a este modelo heredado del Medievo la dieron Galileo y Kepler. Galilei escandalizó a los aristotélicos y la Iglesia con sus observaciones de que la Luna tenía montañas y el Sol manchas cambiantes, y por tanto que ninguno de esos astros eran esferas perfectas e inmutables.
Posteriormente Kepler demostró que las órbitas de los planetas no eran circulares, sino elípticas, abriendo la puerta a la Ley de Gravitación de Newton.
En la cosmología hindú las esferas también juegan un papel importante. En una versión del mito de la creación, el universo nace de un 'útero dorado' o huevo cósmico. En realidad los hindúes creen en múltiples universos, los cuales en la visión antigua eran esferas llenas de líquido hasta la mitad, donde flotan las diferentes encarnaciones de los dioses y los mundos físicos.
Modernamente resulta obvio ver que cuando los objetos del universo adquieren un gran tamaño, al agruparse el gas, el polvo o los fragmentos rocosos por efecto de la gravedad, la misma fuerza les obliga a adoptar una forma esférica.
Cuando el colapso gravitatorio produce un giro muy rápido por conservación del momento angular (por ejemplo, en la formación de los sistemas solares y galaxias), la esfera se achata, incluso se convierte en un disco.
Las estrellas de neutrones, resultado de la contracción del núcleo de una estrella masiva, tienen forma más o menos esférica:
Incluso el horizonte de sucesos de un agujero negro es esférico, aunque puede deformarse si el agujero gira rápidamente:
¿Y qué sucede con el universo como tal? ¿Es esférico? Bueno, dejaremos esta cuestión para otra entrada. De momento baste decir que el universo observable desde la Tierra sí es esférico. La razón es sencilla: cuanto más lejos miramos vemos más atrás en el tiempo, ya que la luz nos llega desde un origen más antiguo.
Si enfocamos una antena de microondas a la distancia más lejana que podemos observar llegamos a medir la radiación electromágnética resultante del desacoplamiento entre materia y luz cuando el universo tenía unos 380.000 años solamente. Este fondo de radiación proviene de una distancia de unos 13 millones de años-luz de nosotros.
Además de los cuerpos 'sólidos', en el universo visible podemos observar también muchas nubes de gas (nebulosas o nébulas) de forma casi esférica, producidas por diferentes procesos.
Las nebulosas planetarias son en realidad los restos de las capas exteriores de una estrella similar a nuestro Sol, expulsadas en las últimas fases de su vida, quedando su centro convertido en una estrella enana. Los resultados son sobrecogedores.
En el proceso de explosión de una supernova, cuando una estrella bastante más masiva que el Sol se colapsa en una estrella de neutrones o agujero negro, expulsa todas sus capas exteriores al espacio en una reacción tan energética que genera átomos pesados como el uranio. Las nebulosas resultantes muestran a las claras su origen violento:
Naves ahuevadas
Aunque no parezca a priori una forma muy interesante para una nave, la esfera se ha utilizado frecuentemente en la construcción de vehículos espaciales. Desde el punto de vista de la ingeniería, la esfera es una buena opción, ya que permite alojar el máximo de espacio dentro de una superficie mínima, y también resulta muy resistente a las fuerzas externas o la presión interna.
Hemos visto ya la nave de la secuencia final de Starman:
Bastante parecida es la nave que aparece en la versión moderna de Ultimátum a la Tierra:
La influencia de las formas biológicas esféricas es evidente en los diseños de las naves que van a Júpiter en la película 2001. La Discovery está claramente inspirada en la forma de un espermatozoide, ya que el viaje a Júpiter se enlaza con la metáfora de la fecundación del espacio/universo por parte de la especie humana (Júpiter representaría el óvulo).
En este diseño se ha destacado aún más la similitud:
El módulo de Actividad Extra-Vehicular de 2001 ("EVA pod" en inglés) flota en la negrura del vacío como una célula o un virus, que puede actuar solamente con sus diminutos brazos:
Otra nave esférica que merece la pena nombrar es la no-nave que aparece originalmente en Herejes de Dune (y que es retomada en alguna de las precuelas de la saga, no recuerdo cuál). Esta nave es impermeable a la visión presciente y por tanto es utilizada por los protagonistas en Dune: Casa Capitular y las secuelas para escapar de los misteriosos enemigos.
Esferas malignas
Seguimos viendo naves esféricas, esta vez representando al poder maligno, como la impresionante Estrella de la Muerte:
También algunas de las naves Borg en el universo de Star Trek: La Nueva Generación tienen forma de esfera (se ve que los Borg tienen una obsesión platónica con los sólidos simples):
Otra esfera de brillo verde (color que parece asociado frecuentemente a los objetos malignos) aparece como hilo conductor de la interesante película clásica de ciencia-ficción adulta Heavy Metal:
En la novela y adaptación cinematográfica de Esfera, de Michael Crichton, la misteriosa presencia de origen desconocido hace de las suyas con las mentes de los protagonistas.
Y en El Quinto Elemento, el Mal puro es representado por una esfera de tamaño planetario que crece sin parar:
También una esfera traicionera estuvo a punto de librarnos de Indiana Jones en la inolvidable primera secuencia de la saga:
Otros usos
Pero las esferas tienen usos menos épicos y malignos. Algunos usos son artístico-conceptuales:
En el siguiente libro de la trilogía, El Juego de las Esferas, se revelarán muchos de sus sorprendentes secretos. Mientras tanto, intentad adivinar cuáles de los significados que hemos discutido en esta entrada se aplican a estos enigmáticos objetos.
En esta entrada del blog podéis ver más imágenes interesantes de esferas.